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Windoor: volar en un túnel de viento

Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava

Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava

Volar es uno de esos sueños que uno tiene desde niño. Volar en avión, no: volar, volar de verdad, flotar en el aire. Desde hacía un tiempo sabía que existía una instalación cerca de Girona donde los paracaidistas de acrobacias se entrenaban. Y no era tirarse en paracaídas desde un avión, no, sino que entrenaban dentro de un gran tubo transparente, un túnel de viento en el que el aire pasa a toda velocidad y conseguía levantarlos en el aire, flotar… ¡y volar!

Así que, cada vez que sabía que íbamos a estar o pasar cerca de Girona, por la cabeza me rondaba la idea de probar la experiencia. Siempre como un sueño, algo inalcanzable porque uno no es paracaidista, hasta que este año, buscando ya con más intención resulta ¡que estaba abierto al público! Mejor aún, hasta los niños, con tal de tener más de cuatro años, podían volar.

Windoor proporciona un mono especial para volar

Windoor proporciona un mono especial para volar

El sitio en cuestión se llama Windoor y está en Empuriabrava. Está justo al lado del aeroclub, un aeropuerto, muy apropiado si se trata de que lo usen paracaidistas. Esta pegado al centro urbano de Empuriabrava y, aunque las indicaciones de la web no son claras, con saber que vas al aeródromo acabas dándote de bruces con el gran edificio del Windoor (nombre alusivo en inglés al “viento-indoor”).

Para volar en este túnel de viento conviene reservar con antelación, lo puedes hacer por teléfono, también por internet, en la web de Windoor donde encontrarás ofertas , porque el nivel de ocupación es altísimo y todo va al minuto (nos dijeron que el día anterior habían funcionado desde las 10 de la mañana hasta la una de la madrugada sin parar).

Vídeo: así se vuela en un túnel de viento

Requisitos para volar en un túnel de viento

No hay problema por el aparcamiento, delante hay grandes explanadas de tierra del aeroclub y del karting de Empuriabrava, pero conviene llegar con antelación. Cuando reservas, te citan con una hora de antelación. Si piensas que es una barbaridad, al final no es así. Hay que prever alguna espera para registrarse, rellenar papeles de exención de responsabilidades, cambiarse con el atuendo específico (la única condición es que vayamos con nuestras zapatillas de deporte) y, lo más importante, recibir una instrucción básica de vuelo.

Allí nos darán una gafas, casco, un mono especial que nos ponemos sobre nuestra ropa (que lleva unas asas en la espalda, para que nos ayude llegado el caso el monitor que siempre nos acompañará) y tapones para los oídos. El ruido del aire impide recibir instrucciones verbales y la comunicación por el monitor es por signos. Nuestro monitor es Fred, un crack multilingüe, pedagogo-actor-psicólogo-socorrista todo en uno, y durante la instrucción teórica de vuelo nos explicará esos signos con los que irá corrigiendo nuestra postura hasta que consigamos volar, aunque sea durante unos segundos, sin su ayuda. Más allá de signos, una consigna básica: relájate y disfruta. Hay mucho de equilibrio del cuerpo (hemos leído en los carteles pegados en las paredes que incluso se imparten clases de yoga dentro del túnel), pero para hacer un “bautismo” de vuelo basta con relajarse y disfrutar de la experiencia.

Así te sientes al volar en un túnel de viento

Este túnel lo utilizan también paracaidistas profesionales

Este túnel lo utilizan también paracaidistas profesionales

Después de ensayar tumbados encima de una mesa acolchada, nos vamos a túnel. Está en medio del público, a la vista de todos, porque hay una cafetería para que los acompañantes aguarden. Todos los que estamos somos neófitos; los profesionales tienen sus propias salas, con pantallas donde examinar sus movimientos o prepararse, aunque alternas el uso del túnel con los expertos.

La vergüenza se te pasa en un segundo, en cuanto llega tu momento. Vamos en grupo, pero se entra de uno en uno. Fred, el monitor, te invita a entrar por la puerta mientras que te lo impide con la rodilla: “recuerda, es como en la piscina, entra horizontal, brazos delante, doblados y barbilla para arriba”. El suelo es una red de acero, abajo hay cinco metros bien iluminados, pero oops ¡magia, estoy flotando! El problema es que parezco un avión con turbulencias y para eso está Fred, como el papá que sujeta lo justo la bici para que mantengas el equilibrio: “Un poco más arriba las manos, dobla más las rodillas, esa barbilla más arriba…”, todo por contacto o señas. Mi primer turno dura un minuto, pero la impresión es increíble, indescriptible. Si esto no es volar, no puede ser muy diferente. Uno por uno vamos pasando todos. Y todos salimos con la sonrisa en la cara. Olvida las sensaciones de un parque de atracciones, porque aquí no hay miedo, ni golpes, solo sensaciones.

El monitor nos acompaña durante el vuelo

El monitor nos acompaña durante el vuelo

El turno del segundo minuto es el más intenso. El cuerpo se ha hecho un poco a la sensación y ya intenta mejorar, aguantar más flotando suelto. Por cinco euros extras el atento responsable que está fuera a los mandos de la instalación ajusta la velocidad del viento al peso de cada uno, sube la potencia del ventilador de los 160-180 km/h normales a más de 200 km/h… y con la ayuda del monitor subes como un torbellino hacia arriba del tubo, desapareciendo de la vista de todos, una espiral más rápida que un ascensor… y una verdadera gozada.

No, no lo has hecho tú, te has dirigido, te han ayudado, pero volar… vaya si vuelas. No hay más que escuchar los aplausos que resuenan. No son para ti, sino para el director de la ceremonia, pero, si a los que te ven les sale gritar y aplaudir, imagina tu propia sensación.

Había leído en la web de Windoor un comentario de que dos minutos es muy poco. Leyéndolo, sí parece poco. Y lo es para aprender. Aprender deben de ser horas y horas. Pero, como experiencia, estos dos minutos serán de los que los niños no van a olvidar nunca, incluso el pequeño, al que hubo que convencer para que se apuntara.

Nuestro monitor de vuel, Fred, se desenvuelve perfectamente entre el público

Nuestro monitor de vuel, Fred, se desenvuelve perfectamente entre el público

Por cierto: ver cómo se desenvuelve Fred en su minuto de demostración es un espectáculo circense por el que merecería la pena pagar, pero que solo aprecias de verdad cuando tú has intentado simplemente mantener el equilibrio en el aire. Me viene a la cabeza lo contento que subí a casa lleno de heridas aquella vez que conseguí montar solo en bicicleta. Poco me importaba estar aún tan lejos de hacer “caballitos” con ella, como de las acrobacias aéreas de los monitores.

Fotos de nuestro vuelo en Windoor

  • windoor-girona-tunel-de-viento-01
  • Normativa del túnel de viento Windoor, en Empuriabrava
  • Antes de volar hay que cumplimentar un formulario
  • El monitor de vuelo prepara a los usuarios para entrar en el túnel de viento
  • Windoor proporciona un mono especial para volar
  • Windoor proporciona un mono especial para volar
  • windoor-girona-tunel-de-viento-04
  • Las gafas son imprescindibles para proteger los ojos del viento
  • Las gafas son imprescindibles para proteger los ojos del viento
  • Para protegerse los oídos del viento hay que utilizar tapones
  • Una vez equipados para volar, hay que esperar turno
  • Una vez equipados para volar, hay que esperar turno
  • Una vez equipados para volar, hay que esperar turno
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • El monitor de vuelo prepara a los usuarios para entrar en el túnel de viento
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Antes de volar hay que ensayar la postura con ayuda del monitor
  • Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava
  • El monitor nos acompaña durante el vuelo
  • Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava
  • Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava
  • Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava
  • Este túnel lo utilizan también paracaidistas profesionales
  • Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava

Dónde está Windoor

  • Dirección: Carrer Aeroclub, s/n, Empuriabrava (Girona)
  • GPS: 42.257595,3.107457
  • Teléfono: 972 454040

Cuánto cuesta volar en Windoor

  • 1 persona: 45 euros por persona
  • 2 personas: 92 euros
  • 5 personas: 210 euros
  • 30 minutos: 570 euros

(Incluye un pendrive con el vídeo de tu vuelo)

Extra “obligado”: 5 euros por persona incluir un twister (ascenso en remolino, no puedes perdértelo).

Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava

Volamos en el túnel de viento Windoor de Empuriabrava

Para más información y reservas, consulta la web de Windoor.

  • Anita comentó:

    Jooo que genial!!!! Yo voy este puente a practicarlo con mis niños y estoy que no sé ni como estoy jajaja tengo nervios, miedo… de todo!! Mi marido lo ha planeado todo y solo me ha enseñado un vídeo de donde vamos a ir, al parecer un tunel de viento que hay en Madrid. La verdad que el video me anima pero aiiiinnns que nervios. Os dejo el video a los curiosos https://www.youtube.com/watch?v=6AGgQAp8usg jajaja

    Espero que mi experiencia sea tan buena como la vuestra!!!

    Un saludo!!

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