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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Una ruta con niños por las Tablas de Daimiel

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

Aprovechando un viaje por La Mancha para hacer una ruta del Quijote con nuestros hijos, hemos hecho, también, una ruta por las Tablas de Daimiel, un parque natural lleno de historia y con un paisaje y una riqueza biológica que merece la pena conocer. Es una zona muy accesible y perfectamente acondicionada para hacer una ruta de hora y media que te permite entrar en contacto con su particular flora, algo de su fauna (la que se deja ver) y concienciarte de los problemas de este humedal en peligro por la sequía.

El parque natural está cerca del pueblo de Daimiel, que también tiene muchas cosas interesantes que ver, y en la misma zona se encuentran los llamados “ojos” del Guadiana, que los que somos ahora padres aprendimos al recitar en el cole el curso de ese río, que nacía en las cercanas lagunas de Ruidera, para infiltrarse y desaparecer un poco después y… reaparecer de nuevo en este punto, que por eso se llama “ojos” del Guadiana.  Hoy en día ya no se produce este fenómeno debido a la escasez de agua, que también está poniendo en peligro las Tablas de Daimiel.

El origen de las Tablas de Daimiel

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

Las Tablas de Daimiel son un humedal en la llanura manchega.

Estamos en un humedal fluvial, producido cuando las aguas del Guadiana y de su afluente el Gigüela se unen en un lugar muy llano donde también hay –había– una abundante capa freática. Eso provocaba un encharcamiento de la zona (como una marisma, pero de agua dulce, claro) idóneo para que crezcan plantas de ribera y aniden multitud de aves, además de servir de refugio temporal a las migratorias de paso en sus viajes entre Europa y África.

Esta zona fue declarada Parque Natural en 1973, pero su historia se remonta a la Edad Media, donde se cita su riqueza en caza en textos literarios. El rey Felipe II pidió que se cuidara, precisamente por esa abundancia cinegética, y su fama en ese sentido se prolonga hasta el siglo XIX. Otro rey, Alfonso XII, venía a cazar por aquí y, además, los habitantes de la zona cazaban y pescaban con mesura.

En los años ’60 y ’70 empezó la sobreexplotación del agua, extraída para regadíos en una zona de secano, y esa mala práctica llevó casi a su muerte: en los años ’80 se quedó sin agua, las turbas que lo pueblan empezaron a arder espontáneamente y se temió por la total desparición del parque.

Llamadas de atención nacionales y, sobre todo, internacionales, unidas a un aumento de la lluvia, provocaron una reacción, se tomaron algunas medidas de control de los pozos y todo ello dio un respiro a las Tablas de Daimiel.

Hoy en día, si preguntas a los cuidadores del parque, sacuden la cabeza indicando que la situación no es tan mala como en los ’80, pero que falta mucho para que las tablas gocen de buena salud. Por eso, enseñar a nuestros hijos este lugar los concienciará, a ellos que son nuestro futuro, de la necesidad de conservar humedales como éste.

Qué hacer en las Tablas de Daimiel

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

En las Tablas se puede observar la fauna desde estos ‘refugios’.

Desde la carretera está muy bien señalizado, no te puedes perder. Se entra por un camino de tierra y, siguiendo las indicaciones, vas atravesando toda la zona hasta llegar al Centro de Visitantes, con un aparcamiento, una tienda, una pequeña oficina de turismo y, en lo que es el centro propiamente dicho, un mostrador de información y una exposición sobre las características de las Tablas de Daimiel que te ayuda a entender su origen, su historia y su importancia medioambiental.

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

La ruta se realiza por pasarelas muy accesibles.

En ese punto de información nos resumieron las actividades que se pueden realizar: una ruta por las tablas y visita al Molino de Molemocho. Las rutas son tres, de diferente longitud pero todas bastantes fáciles, porque recorren el humedal mediante una pasarela de madera muy cómoda y accesible. De hecho, cuando fuimos nosotros, nuestro hijo mayor se estaba recuperando aún de una lesión en la rodilla (iba con una muleta) y no tuvo ningún problema en recorrer la más corta, que dura 90 minutos.

Elijas la que elijas, está señalizada con claridad y te va llevando por el parque natural dejando que descubras el paisaje. De vez en cuando, algún panel te ofrece información sobre las plantas, sobre los animales, sobre las personas que hace años vivían aquí… Hay también observatorios de aves, como el de la Laguna de Aclimatación, desde los que puedes ver patos, ocas, ánades… sin asustarlos.

Mientras caminas por las pasarelas, puedes ver la profundidad del agua, los cañizos, los pequeños bancos de peces, las zonas de arbustos… A veces tiene un aspecto un tanto oriental, pero no: estamos en La Mancha. En la galería de fotos de este artículo podéis ver cómo es ese paisaje y, en uno de los paneles, cómo es la estructura del agua para dar forma a este humedal.

El Molino de Molemocho: así se vivía en Las Tablas

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Antiguo molino movido por el curso del agua del Guadiana.

En esta zona hubo hasta 14 molinos, que aprovechaban la fuerza del agua para mover sus muelas y moler cereales. Hoy queda el Molino de Molemocho, que se encuentra un poco antes de llegar al centro de visitantes del parque, que apenas se ve desde el camino, porque hace falta andar unos 800 metros por una pasarela de madera para llegar a él.

Este molino es una preciosidad y está muy bien restaurado. En el exterior, varias higueras perfuman el aire y, en el interior de la construcción de piedra, se ha instalado un museo que explica lo que suponían los molinos para la economía local, cómo eran, para qué servían… En el suelo, varias zonas están cubiertas solo con cristal para que entiendas cómo entraba el agua y movía la maquinaria.

Consejos para vuestra visita al Parque Natural de Daimiel

Ruta con niños por las Tablas de Daimiel

Si visitas las Tablas un día soleado, protégete del sol y el calor.

Nosotros hemos visitado el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel en verano, que quizás no es la mejor época, porque hay normalmente menos agua y, dependiendo de la hora del día, se pasa calor.

Si haces como nosotros, no olvides llevar agua, gorras y protector solar. Vayas en la época que vayas, eso sí: no olvides los prismáticos. Si no, en la tienda del centro de visitantes te los alquilan. Documéntate antes sobre sus especies animales y vegetales; lo disfrutarás más. No puedes llevar animales domésticos y debes permanecer en silencio (varios paneles te lo recuerdan en el recorrido).

Te hemos contado las actividades que ofrece el propio parque natural oficialmente. Sin embargo, hay varias empresas que comercializan visitas en 4×4, recorridos en solitario o con la familia (y se adaptan a las edades de los niños).

Fotos de nuestra ruta por las Tablas de Daimiel

La página oficial de parque recoge toda la información que podáis necesitar sobre este entorno.

Dónde están las Tablas de Daimiel

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel está en Ciudad Real y no lejos de muchas de las poblaciones manchegas típicas que hay que visitar si haces, como nosotros, la Ruta del Quijote. En este mapa puedes ubicarlo.

Categoría: Ciudad Real

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