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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Cómo empezar a esquiar con niños: cursos de esquí

Antes de deslizarse conviene aprender a esquiar... para evitar percances.

Antes de deslizarse conviene aprender a esquiar… para evitar percances.

A la hora de empezar a ir a la nieve con niños es importante saber cuándo empezar, pero también cómo hacerlo. Se puede dar el caso de que los padres nunca hayan esquiado y empiecen a la vez que los niños o que sí sean esquiadores; la situación familiar que se plantea en cada caso es completamente diferente.

Cursos de esquí para niños

Nosotros hemos pasado por los dos casos: cuando empezó a esquiar nuestro hijo mayor, nosotros no sabíamos (habíamos hecho algunos pinitos, pero nada serio) y aprendimos a la vez que él. Con el mediano y, sobre todo, con el pequeño, la cosa había cambiado y ya sabíamos esquiar.

Si los padres no saben esquiar…

Cuando nadie sabe esquiar en la familia, el único camino es contratar clases para aprender. Cuidado para que no os junten a todos en el mismo grupo con la excusa de que sois una familia (a nosotros nos ha pasado), porque los niños aprenden a un ritmo y los adultos a otro. Además, no es bueno que padres e hijos estén juntos porque los niños pierden la referencia de la autoridad, y juegan entre el profesor y los padres (si el monitor los obliga a  hacer algo, los niños te miran o intentan evadir la autoridad del profesor acudiendo a la tuya). Nosotros nos dejamos convencer una vez y, después de la primera clase, cambiamos el sistema: ellos por un lado y nosotros por otro, cada uno con su propio monitor.

Hay empresas que organizan cursos de esquí en familia.

Hay empresas que organizan cursos de esquí en familia.

Las clases suelen ocupar tres horas de la mañana, hasta la parada de la comida. Por la tarde, lo suyo es practicar lo que se ha aprendido con el profesor, es como hacer los deberes… Aquí es donde viene un poco el caos, porque, si ni los padres ni los niños saben esquiar, controlar a los críos cuando se caen, cuando se embalan, cuando no saben coger la percha o, peor, cuando se caen a medio camino de la percha, se hace muy difícil.  Una solución ideal, pero que no siempre es posible, es ir a esquiar con amigos que ya esquíen. Así, entre todos, es más sencillo mantener controlados a los niños (que, y ése es el gran inconveniente, a la menor ocasión se embalan sin ninguna percepción del riesgo).

Hay empresas que organizan cursillos de fin de semana, y esa es una solución muy buena. Pagas una cantidad por el total y ellos ponen toda la organización. Nosotros lo hicimos con la empresa Ski Camel, de la que teníamos buenas referencias de unos amigos. Los sábados y domingos subíamos en autocar hasta Valdesquí, alquilábamos el material, nos daban las clases, comíamos, volvíamos a dar clase y a eso de las cinco de la tarde volvíamos en el mismo autocar a Madrid. Todo organizado, los niños con sus monitores y los padres con los nuestros, todo incluido en el pack. Llega un momento, cuando ya sabes más, que este sistema se te queda pequeño, pero a nosotros nos resultó ideal para el principio.

Los niños aprenden a un ritmo distinto que los mayores.

Los niños aprenden a un ritmo distinto que los mayores.

Cuando los padres son esquiadores

Cuando los adultos ya saben esquiar y los niños están empezando, las cosas se simplifican, porque por la mañana se puede asistir a clase y por las tardes, hacer bajadas todos juntos, pero ya con adultos capaces de controlar los “desmanes” de los pequeños y ayudarlos a superar las situaciones difíciles, además de enseñarles a hacer giros, a llevar el peso hacia delante, a apoyarse correctamente, etc.

Clases de esquí en grupo o profesor particular

Nuestra experiencia en las clases en grupo ha sido buena (salvo cuando nos juntaron con los niños), pero también hemos recurrido a profesores particulares cuando hemos tenido que superar alguna dificultad: cuando el pequeño decidió que él no quería esquiar y no obedecía al profesor del grupo en el que le pusieron, poniéndose en riesgo continuamente, hasta el punto de que el profesor nos dijo que él, teniendo a otros cuatro niños en el grupo, no podía hacerse responsable del  niño. La solución fue un monitor sólo para él, que le podía dedicar el cien por cien de su atención y romper la resistencia del niño con una dedicación exclusiva.

Los precios de un profesor particular son, claro, bastante más caros que los de las clases colectivas, pero merece la pena, porque la velocidad de aprendizaje es también sensiblemente mayor. También se puede amortizar, si tienes más de un niño de una edad y nivel parecidos,  haciendo que dé clase a dos o tres, en lugar de sólo a uno.

  • valeria balfagón costa comentó:

    Estoy buscando un curso de esqui para mi hija de trece años, bien para el puente de la purisima, semana blanca y/o semana santa.
    No sabe esquiar, y tiene interes en hacerlo ya que su abuelo ( mi padre ) lo hacía y no ha podido enseñarle, porque murió.
    Busco ese curso en “plan campus” “colonias”, es decir, que ella comparta ese curso con otros niños.
    gracias
    valeria

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