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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Paseo otoñal con niños por el centro de Madrid

Vista general de la Puerta del Sol de Madrid en otoño.

Vista general de la Puerta del Sol de Madrid en otoño.

Madrid está lleno de lugares interesantes para pasear con los niños. Lo más típico cuando uno se levanta por la mañana y los chicos están llenos de energía que hay que ayudarlos a desgastar 😉 es sacarlos a jugar al parque más cercano. Aparte de caminar y correr, pueden jugar al fútbol, montar en los columpios, perseguirse, gritar sin molestar mucho… Lo de sacarlos al parque siempre es una buena opción que además sale muy barata.

Sin embargo, si nos esforzamos un poco más, podemos hacer que el paseo, además de todas las ventajas que hemos citado, también tenga un componente de descubrimiento y aprendizaje que resultará más enriquecedor y divertido, tanto para ellos como para nosotros. Y con prácticamente el mismo gasto.

  • Fachada de Casa Mira
  • Placa en la fachada de Casa Mira
  • Los leones del Congreso
  • Fachada del Congreso de los Diputados
  • KM0, el centro de las comunicaciones
  • Fuente de Neptuno
  • Estatua del Oso y el Madroño
  • Hojas
  • Monumento al Soldado Desconocido
  • Puerta del Sol
  • Detalle del Oso y el Madroño
  • Fuente de Neptuno, Paseo del Prado

Hoy os proponemos un sencillo itinerario con algunas pistas que luego, sobre la marcha, podéis complicar todo lo que queráis:

Puerta del Sol

Hay tres puntos clave en la Puerta del Sol que a los niños siempre les llama la atención. La torre del reloj con el que todos los españoles tomamos las uvas el 31 de diciembre es el primero de ellos; justo a sus pies está la losa que marca el kilómetro 0, ese punto (el segundo en interés dentro de esta plaza) desde el que se supone que todas las carreteras radiales de España van marcando el kilometraje. La típica foto es ponerse encima, aunque dejando ver el mensaje que contiene, y enfocar a los pies de todos en plan cámara subjetiva. El tercer punto clave es la estatua del oso y el madroño, el símbolo de Madrid, que se encuentra en el escudo de la ciudad y sobre el que se puede contar la historia de “por qué un oso y un madroño son el símbolo de Madrid”.

La historia del oso y el madroño

El oso y el madroño es el símbolo de la ciudad de Madrid

El oso y el madroño es el símbolo de la ciudad de Madrid

Al parecer en la Edad Media en esta zona eran abundantes los osos, que por otra parte eran animales fuertes y poderosos y por ello presentes en muchos escudos de armas. Años más tarde, hubo una desavenencia entre el clero y el poder civil por el disfrute de montes y pastos hasta la sierra y, tras 20 años de litigio, se decidió que el clero disfrutase de los pastos y el poder civil de montes con sus correspondientes árboles. Esa es la razón de que se incorporase el árbol al escudo. No se sabe en qué momento se decide que el árbol sea un madroño, porque los investigadores concluyen que no era un árbol frecuente en esta zona. En cualquier caso, así es hoy y así lo promueve el Ayuntamiento de Madrid, que siembra cada vez más madroños en parques y jardines.

Carrera de San Jerónimo

Desde Sol tomamos la Carrera de San Jerónimo que nos llevará hasta el Congreso de los Diputados. Por el trayecto, en la acera de la derecha, nos podemos parar en Casa Mira, una tienda de las más antiguas y tradicionales de Madrid, que en Navidad hace sus propios y muy deliciosos turrones artesanos. Es aquí donde los compra la Casa Real, como consta en un letrero al lado de la foto del fundador, ya dentro del establecimiento. Si se da este paseo en época cercana a Navidad, merece la pena entrar en Casa Mira y comprar algo. Suelen tener en los mostradores bandejas con diferentes tipos de turrón para que los clientes los caten.

Leones del Congreso

Fachada del Congreso de los Diputados

Fachada del Congreso de los Diputados

Llegados a la puerta del Congreso de los Diputados, podemos aprovechar para concienciarles sobre que ese es el lugar donde reside la soberanía y el poder del pueblo, también de los niños, que forman parte del pueblo español como ciudadanos de pleno derecho. Y les podemos contar que los leones del Congreso tienen nombre: Daoiz y Velarde, dos héroes de la Guerra de la Independencia española (1808) contra las tropas de Napoléon (la guerra que pintó Goya). Los leones ocupan el lugar en el que iban dos farolas, que no parecieron suficientemente solemnes a los diputados, por lo que encargaron dos feroces leones: primero de escayola pintada imitando el bronce (a los pocos años la lluvia había hecho estragos y tenían un aspecto lamentable); luego de piedra (demasiado pequeños, hoy están en los Jardines de Monforte, en Valencia); y finalmente los actuales, hechos con el bronce de los cañones tomados al enemigo en la batalla de Wad Ras, en la Guerra de África, allá por 1860.

Justo enfrente, en el nacimiento de la calle del Prado y junto al hotel Palace, José Ignacio Cortés Bretón instaló el reloj con carillón en 1993. A las 12 del mediodía y a las 7 de la tarde se realiza un pequeño espectáculo musical con muñecos diseñados por Antonio Mingote: Carlos III, la Duquesa de Alba, Goya, una Maja y el torero Pedro Romero bailan para nosotros al son de la musiquilla del carillón.

Fuente de Neptuno

La fuente de Neptuno se encuentra en el Paseo del Prado

La fuente de Neptuno se encuentra en el Paseo del Prado

Esta hermosa fuente está aquí desde finales del siglo XIX, aunque fue realizada un siglo antes, en época de Carlos III. Hoy si se pregunta a lo niños sobre ella, la mayoría dirán: “¡es la fuente del Athelti!”. Claro, igual que la Cibeles es la del Real Madrid. Eso es parte de la cultura popular, que adapta el arte y la escultura a sus propios usos y emociones; no hay que rasgarse las vestiduras por eso, pero tampoco está de más que sepan que Neptuno era el dios romano de los mares (que en la cultura griega se llamaba Poseidón) y que en esta fuente tiene una enorme serpiente enroscada en la mano derecha, un tridente en la izquierda mientras guía un carro tirado por dos caballos de mar con cola de pez y rodeado de focas y delfines que arrojan agua a gran altura.

Justo al otro lado de la plaza podemos ver una esquina del Museo del Prado, el hotel Ritz y la plaza de la Lealtad, en la que, además de la Bolsa, se sitúan dos puntos de interés para los niños: el ginkgo y la tumba al soldado desconocido con su eterna llama encendida. Allá vamos.

Plaza de la Lealtad

Árboles en el jardín de la Plaza de la Lealtad

Árboles en el jardín de la Plaza de la Lealtad

En la zona central de la plaza de la Lealtad está el monumento a los caídos, un homenaje simbólico a todos los españoles que han muerto en las diversas guerras que España ha mantenido a lo largo de su historia. Alrededor del monumento hay un jardín y varios tipos de árboles.

En este paseo nos fijamos en el que está justo enfrente de la puerta principal del hotel Palace: un ginkgo. Se le distingue fácilmente por la original forma de su copa y porque, si vais en pleno otoño, sus hojas, con forma de abanico, son de un amarillo ocre precioso.

El ginkgo, un árbol jurásico

En otoño, las hojas del ginkgo se tornan amarillas.

En otoño, las hojas del ginkgo se tornan amarillas.

El ginkgo es un árbol muy particular y su historia atrae la atención de todos los niños. Su origen se remonta a la época de los dinosaurios, así es de antiguo… Originario de China, ¡¡¡puede vivir más de mil años!!!. Hay árboles macho y árboles hembra; éstos últimos, si  hay un macho cerca, generan bayas como pequeñas cerezas que, cuando están maduras, caen al suelo. Tienen un olor nauseabundo, como a heces, que servía para atraer a los dinosaurios coprófagos (que se alimentan de heces y similares). Estos comían las bayas y, como es natural, tiempo después defecaban, sembrando así las semillas que se encontraban dentro de las bayas y propiciando el nacimiento de un nuevo árbol.  Tiene además usos farmacológicos muy apreciados: del ginkgo se obtienen sustancias que mejoran la corriente sanguínea, por lo que se emplean para atenuar los síntomas de enfermedades como el Alzeimer, el Parkinson o la demencia senil.

Tumba al soldado desconocido

Monumento al soldado desconocido en Madrid

Monumento al soldado desconocido en Madrid

En el centro de la Plaza de la Lealtad se encuentra el monumento a todos los caídos. En realidad, cuando se levantó, en 1840, estaba dedicado sólo a los caídos en la Guerra de la Independencia de 1808, pero en 1985 se reinauguró, ya con el nombre de Monumento a todos los Caídos por España. En memoria de esos héroes anónimos se colocó una llama alimentada por gas que arde permanentemente (con una excepción de carácter anecdótico, a principios de los 90, cuando el suministro se cortó por falta de pago del Ministerio de Defensa, que sufría entonces un enorme recorte presupuestario).

Con esto termina nuestra propuesta, pero el paseo puede continuar subiendo por la calle Montalbán y entrando en el Parque del Retiro, que siempre merece la pena.

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