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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Por qué visitar la Cueva de El Soplao, en Cantabria, con niños

Cueva El Soplao, en Cantabria

Cueva El Soplao, en Cantabria

Hay cuevas que parecen iguales a otras, no se diferencian casi por nada (estalactitas, estalagmitas con formas más o menos caprichosas que dejan a la imaginación su asociación con un fantasma, con una corona, con un ciervo, con una botella… hay para todos los gustos). Pero también hay cuevas muy especiales y ésta, la de El Soplao, en Cantabria, es una de ellas. Aquí los niños se quedan boquiabiertos como los adultos y, además de la parte natural y geológica, han sabido hacer una entrada histórico-teatral de lo más atractiva para todos. Os lo contamos poco a poco.

Las cuevas suelen ser, en general, más interesantes para los padres que para los hijos. Hay niños que se asustan un poco de la oscuridad o de entrar en un entorno desconocido, frío y húmedo. Sí, eso es verdad, pero también lo es que, cada vez más, los gestores de este tipo de entornos naturales intentan hacerlos atractivos para todo tipo de públicos, no sólo para los adultos con alma de espeleólogos.

Cantabria tiene muchas preciosas localidades que conocer; además de los planes que te proponemos nosotros, también puedes dar un paseo en barco por la costa de Santoña o de una visita guiada por el Fuerte del Mazo. Y, por si este post te mete el gusanillo de visitar estar preciosa cueva y conocerla a fondo, también puedes contratar una visita guiada por la Cueva El Soplao.

En el tren de la mina…

A la Cueva de El Soplao se llega en un tren minero.

A la Cueva de El Soplao se llega en un tren minero.

Ya el camino hasta el enclave del Soplao es precioso, porque, a medida que se asciende por la sierra del Arnero, vas viendo a tus pies el valle, los prados, las casitas y, allá al fondo, un trocito del Mar Cantábrico. Cuando llamamos para reservar las entradas (más abajo os damos información sobre la mejor forma de conseguirlas), nos avisaron de que tuviéramos cuidado para no perdernos: hay que coger la autopista A-8 y dejarla en la salida 269. Luego vimos que, en realidad, está todo muy bien indicado. Desde la autopista a la cueva se tarda como media hora (aunque, claro, también depende de cuántas veces te pares a ver el paisaje). Desde Santander la distancia es de 83 km y, desde Torrelavega, 60 km (por si os sirve para orientaros y calcular).

Lo que llaman “Territorio Soplao” es una zona minera, entre los municipios de Valdáliga y Rionansa, y te das cuenta en cuanto llegas al enclave exacto del Soplao, en cuyo exterior hay un monumento a los trabajadores de la mina en el que todo el mundo se hace fotos (nosotros también, claro ;-)).

El entorno de El Soplao ofrece vistas maravillosas

El entorno de El Soplao ofrece vistas maravillosas

Un amplio aparcamiento te permite dejar el coche a buen recaudo mientras te acercas a las taquillas y adquieres tu entrada. En nuestro caso, como la habíamos comprado por Internet, nos acercamos a la pequeña estación adyacente, donde, desde un andén, se sube a un tren minero de hierro que, con un ruido bastante grande, se dirige unos minutos después por una cuesta abajo hasta la entrada de la cueva, cerrada con una gran puerta de hierro herrumbroso, la atraviesa y se detiene en su interior, en la galería denominada La Isidra. Allí, la guía que nos ha acompañado nos indica que nos bajemos y nos conduce al punto de partida de la visita, que durará alrededor de una hora y que se realizará a pie por un sendero sin dificultad y sin peligro ninguno. Es una cueva adaptada a personas con movilidad reducida (pueden ir en sillas de ruedas, pero acompañados siempre por alguien); eso sí, no permiten el paso de carritos de niños, así que prestan mochilas portabebés a los padres que las necesiten.

La Cueva de El Soplao fue descubierta a principios del siglo XX por unos mineros que trabajaban en las minas de plomo y zinc de La Florida y que, al extraer una roca, sintieron la entrada de una corriente de aire, lo que, en el argot minero, se denomina un “soplao”. Al agrandar el hueco, vieron que aquello no era una galería más, sino un lugar muy especial. No obstante, durante años esta cueva fue usada como escombrera y como lugar de paso de los mineros para ir de unas galerías a otras. Cuando su valor geológico se reconoció, en 1975, pasó a ser considera como una cueva única a nivel mundial. Desde 2005 está abierta al público y acondicionada para las visitas turísticas. De hecho, es de las más populares de la zona. Ahora os contamos por qué.

¿Qué hace tan especial a la Cueva de El Soplao?

Helictitas en la Cueva de El Sopalo

Helictitas en la Cueva de El Sopalo

En esta cueva, cuya formación data de hace 240 millones de años, se pueden encontrar las típicas estalagmitas (las que crecen desde el suelo) y estalactitas (las que crecen desde el techo) que habremos visto en otras grutas. Sin embargo, hay también un tipo de estalactitas rebeldes que no quieren seguir la ley de la gravedad y que, en lugar de crecer naturalmente hacia abajo, se empeñan en extenderse horizontalmente, hacia arriba, en todas direcciones… Cuando miras, parecen como formaciones estrelladas, parecidas a ese fenómeno que ocurre cuando se congela la niebla y los árboles se quedan llenos de escarcha, la cencellada.

Desde un punto de vista científico, ese tipo de estalactitas se llaman helíctitas o estalactitas excéntricas. A lo largo de la visita, en la que se ve una parte pequeña de la cueva, no la totalidad de las salas y galerías, se contemplan varias zonas de concentración de estas formaciones y son preciosas, tan finas y frágiles, tan blancas… Lo más misterioso de todo es que no se sabe a ciencia cierta cómo se formaron y se siguen formando (el proceso dura miles de años) estas estrellitas de piedra cálcica. Se han barajado varias teorías: fuerzas magnéticas que actúen sobre sustancias ferruginosas presentes en la cueva, que haya pequeñas corrientes de aire continuas o –la última hipótesis– que se deba al principio de la capilaridad, que haría que las partículas calcáreas se propagasen hacia espacios minúsculos existentes en las zonas laterales de una formación. En fin, ninguna de esas teorías parece lo suficientemente clara como para explicar plenamente qué ocurre en El Soplao, y ése es sin duda uno de sus encantos. A quienes las visitamos, y más cuando lo hacemos en familia, nos queda admirar la belleza de la Naturaleza y enseñar a nuestros hijos a mantenerla y a cuidarla (nada de tocar las paredes y menos las estalactitas o estalagmitas, por supuesto…).

Helictitas en la Cueva de El Sopalo

Helictitas en la Cueva de El Sopalo

Toda la visita se hace a pie (en grupos no muy numerosos, unas veinte personas, los que caben en el trenecito). Se recorren las galerías y salas de La Gorda, Los Fantasmas, Mirador de Lacuerre, Centinelas y Ópera (en esta última, llena de estalactitas exocéntricas, se escucha un fragmento del Nessun Dorma (de la ópera Turandot, de Puccini). En las explicaciones que da el guía se unen los datos sobre la propia cueva y sus orígenes con la narración sobre las minas, los mineros, cómo trabajaban allí y lo respetuosos que fueron con la cueva, ya que sólo rompieron la parte imprescindible para pasar, a pesar de que durante varias décadas nadie se preocupó de esta cueva de El Soplao.

Cómo conseguir las entradas para la Cueva de El Soplao

Entrada para visitar la Cueva de El Soplao, en Cantabria

Entrada para visitar la Cueva de El Soplao, en Cantabria

Cuando nos informamos sobre esta cueva en la oficina de turismo de Santillana del Mar, nos dejaron muy claro que era necesario reservar, porque, aún más siendo una familia de cinco, nos podíamos quedar sin entrada. Se trata de una compra telefónica: llamas al 902 820 282 y compras las que necesites. Luego –esto es importante– te acercas a una oficina de Caja Cantabria y, con la tarjeta con la que has comprado las entradas, las imprimes en el propio cajero. Así no tienes que acudir a las taquillas en la cueva ni tienes que hacer colas ni esperar.

La persona que te atiende al teléfono te da los horarios libres (dan hora cada 15 minutos) para que te organices y te avisa de que tienes que estar en la cueva 30 minutos antes de la hora prevista de entrada. Si, por lo que sea, llegáis antes, id a la taquilla y, si hay hueco, os adelantarán la entrada. En las instalaciones hay una cafetería, así que, si no, podéis hacer tiempo tomando un café o un refresco.

Horarios y tarifas de la cueva de El Soplao (Cantabria)

La Cueva de El Soplao se puede visitar todo el año

La Cueva de El Soplao se puede visitar todo el año

La cueva de El Soplao está abierta todo el año, pero cierra los lunes de enero a junio y de octubre a diciembre. En el mes de enero se suele realizar también una parada medidoambiental de 15 días. Por todo ello, lo mejor para decidir en qué día y hora acudir es llamar al 902 820 282, donde también se pueden comprar las entradas.

Los precios de las entradas de las visitas normales son de 12,50 euros para los adultos y 10 para los niños. En el caso de las visitas de aventura, la entrada cuesta 32 euros. En este enlace encontrarás los precios y las características de los dos tipos de visita a la Cueva de El Soplao. Si te animas a conocera, te ofrecemos 7 consejos para preparar tu visita a la Cueva de El Soplao.

Fotos del entorno de El Soplao

En esta galería compartimos algunas fotos de nuestra visita a la Cueva de El Soplao en familia:

Más información en la web oficial de la Cueva de El Soplao.

Cómo llegar a la Cueva de El Soplao

Quizás si miras un mapa, te parecerá que esta maravillosa cueva está fuera de las vías de tránsito normales, pero no es así. La carretera que lleva hasta el Territorio del Soplao, como se le suele llamar, está bien asfaltada y tiene tramos de una gran belleza natural (os aconsejamos que paréis y echéis un vistazo), ya que la visión abarca desde el Mar Cantábrico hasta los Picos de Europa. En este enlace encontrarás toda la información de cómo llegar fácilmente a la Cueva de El Soplao.

Categoría: Cantabria
  • Jose Luis comentó:

    Una vez reservado la entrada se paga en la cueva, gracias

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