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Es hora de que los Reyes Magos le traigan a tu hijo algo más que regalos...
Es hora de que los Reyes Magos le traigan a tu hijo algo más que regalos…

Hay un momento en la vida de un padre en que debe responder a ciertas preguntas. Una de ellas es “¿existen los Reyes Magos?”. La cosa suele empezar por algún comentario del tipo “en mi clase hay un niño que dice que los Reyes Magos no existen…”  y ahí te dejan la bomba, a punto de explotar y tú sin saber si cortar el cable rojo o el azul 😀

Por si aún no ha llegado ese momento, pero está a punto y quieres retrasarlo, aquí te damos las 10 pruebas «científicas» de que los Reyes Magos existen. No nos las hemos inventado, son documentos y pruebas reales (desde mapas medievales a imágenes de Los Simpson).

Nosotros pasamos ya por ese trance con nuestro hijo mayor. En aquel momento, comentando el “problema” con una amiga, me contó que le habían pasado una carta que se envía a los niños para contarles la verdad sobre los Reyes Magos.

¿Una carta en la era digital?

Nos resultó un poco chocante lo de la comunicación epistolar, la verdad, pero estábamos un poco atascados con el asunto, así que le pedimos que nos la reenviase. La leímos y nos gustó mucho, tanto que decidimos utilizarla. Luego, visitando foros y hablando con otros padres, supimos que hay algún modelo más, pero en todos los casos cumplen el objetivo de que la cosa no sea tan fría como un “sí, hijo, los Reyes son los padres”, sino que haya una cierta magia incluso en ese abandono de la edad de la ilusión.

El caso es que se la enviamos por correo postal  y, cuando llegó a casa, se la dejamos encima de la mesa donde hacía los deberes. Cuando llegó y la vio, nos hicimos los despistados, pero en realidad estuvimos espiando cómo la abría y se ponía a leerla (él solo, en su habitación) aguardando su reacción con el alma en vilo. Terminó, la dobló, la guardó en un cajón y luego se acercó a nosotros y nos dio un beso. Aún se me saltan las lágrimas al recordarlo…

Cuándo enviar la carta de los Reyes Magos

Nuestra experiencia es que no hay un momento fijo. A veces depende más de que nuestro hijo tenga algún amigo “enteradillo” en el cole que de lo que se haga o diga en casa. Los síntomas son siempre los mismos: preguntas, comentarios, vueltas y revueltas sobre el tema…

El niño quiere por un lado que se sepa que lo sabe; por otro, teme que eso signifique el fin de los regalos, así que siempre hay un tiempo más o menos prolongado en el que se hace el tonto, aunque sus sospechas van rozando la certeza.

Con nuestro segundo hijo, por ejemplo, (cuando tenía 10 años) ya íbamos a mandársela, pero, por mucho que nos costara creerlo, seguía manteniendo la ilusión casi intacta, así que esperamos un año más. En diciembre de 2012 ya no hubo dudas… Pegué el sello y eché el sobre con la misiva al buzón.

Los Reyes Magos no dejarán que la ilusión se apague...
Los Reyes Magos no dejarán que la ilusión se apague…

Dos modelos de carta de los Reyes Magos a los niños

Os indicamos a continuación los dos modelos de carta más usuales. Copiad el texto en un Word, adaptadlo y… listo para enviar. Escoged la que más os guste y ¡suerte!

Modelo 1: sin cuento previo

Hola, David:

Somos los Reyes Magos.

En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo es tu corazón.

Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que te apasiona el fútbol, que te gusta madrugar, que eres un gran flautista, que escribes cuentos sobre dragones, que tienes una profe hueso que se llama Lola, que te gusta hacer bizcochos y empanadillas dulces, que conoces el secreto del cocinero, que tienes una especie de segunda familia en Francia, que tienes un amigo que se llama Miguel (y otro Nuno, y otro Usumane…) y una amiga que se llama María…

Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tus hermanos (aunque a veces, con Sergio, no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá. Y sabemos que ya tienes 11 años y… algunos meses más.

Sí, ya eres mayor. Y, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en hombrecito, está preparado para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben.

Sí, pocos saben la GRAN VERDAD… y, para conocerla, hay que ser capaz de guardar el gran MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.

Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas…. pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Sí, son tus padres.

Y te ponen juguetes porque creen que durante todo el año te has portado superbien, porque creen que eres un buen chico, un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen nieto, un buen alumno, un buen dibujante, un buen lector, un buen estudiante…en fin, un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él.

Querido David, tu papá y tu mamá son felices porque tú existes, porque tú eres su querido hijo y no un niño cualquiera. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu inteligencia, de tu cariño, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.

Tu hermano Miguel fue el primero en conocer nuestro secreto, pero tu hermano Sergio es aún pequeño y por eso no podemos hacerle participar de este gran misterio. Hay que guardar el secreto. ¡Es una gran responsabilidad! Tú, que sí lo conoces, debes ayudarnos a mantener en él la ilusión cada año que ponga sus zapatos bajo el árbol. Cuando sea tan mayor como tú, los Reyes Magos nos encargaremos de escribirle una carta también a él. Contamos contigo para que no se lo cuentes. Le dejaremos creer en los Reyes Magos unos años más.

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá y mamá.

Modelo 2: con más fantasía

Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

— ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

— ¡Oh, sí! —exclamó Gaspar—. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

— Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el portal:

— Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

— ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

— No os preocupéis por eso –dijo el Niño–. Yo os voy a dar no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

— ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?—, dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

— Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?

— Sí, claro, eso es fundamental—, asintieron los tres Reyes.

— Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

— Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje— respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

— Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:

— Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, yo ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.