
Todos los niños hacen sus colecciones de cromos, como nosotros cuando éramos pequeños. En el cole se pueden cambiar los repetidos, pero a veces no es suficiente. Hoy os contamos dónde cambiar cromos en El Rastro de Madrid, un lugar de lo más tradicional para estos menesteres.
Los cromos repes se cambian
De toda la vida se han cambiado cromos en el Rastro y se han podido completar las colecciones. “Seguro que es tarde y no habrá nadie”, “con el frío que hace, ¿crees que habrá chicos cambiando?”, te preguntan mientras les llevas a la Plaza del Campillo Nuevo Mundo de Madrid. O en castizo, la plaza de abajo del Rastro, allí donde arranca la calle de Carlos Arniches en Ronda de Toledo.
Y sí, da igual si llegas a las once, como a la una, cada domingo encuentras quien, taco en mano, busca quien intercambie aquellos que les falta. “¿Quién me cambia de la Liga?, “cambio de Animales“, “¿Cuántos normales quieres por cada “último fichaje”?”, “solo cambio “Coloca por coloca”, bienvenido al lenguaje de patio de colegio.

Mientras tú te sorprendes de cómo los pequeños pueden deslizar los cromos casi sin mirarlos y casi adivinando si “si-le” o “no-le” (lo tienen o no lo tienen), los padres intentan poner un poco de orden en medio de la emoción tras cada transacción tachando del papel los cromos recién conseguidos para la colección.
Eso, si no te toca ir mirando por el reverso, uno por uno los números, más lento, pero… es lo que está a nuestro alcance a estas alturas. A cambio se convierte en una excelente oportunidad para dar ejemplo, ejemplos para algo que realmente les interesa: “Ponles la goma alrededor y guárdalos”, “no los mezcles con los repes”, “¿por qué llevan tantos cromos los niños que se les caen?”, “no me digas que has hecho una lista en Excel…”, son los comentarios de adultos inmiscuidos en un patio de colegio al aire libre.
Y si las cosas se ponen complicadas, con ese cromo que nadie tiene, o si que quiere terminar de una vez por todas, pues siempre hay quien te lo vende, desde esos archivadores gigantes que los niños miran con ojos incrédulos.
Desde diez céntimos, el precio de cada cromo del sobre, pero con garantía de acertar, hasta 1,5 euros en casos complicados… A estas alturas de la temporada, todavía no sé si por alguno podrán llegar a pedirte una fortuna.
Esquina del Rastro para cambiar cromos
En este mapa puedes ver la esquina exacta donde se suelen colocar los niños (y no tan niños) que cambian cromos. No tiene pérdida. En cuanto te acerques, oirás la cantinela del «sile, nole». Que os divirtáis 🙂









