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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Origami o papiroflexia para niños

Abetos de papiroflexia realizados por niños

Abetos de papiroflexia realizados por niños

El origami es la palabra japonesa correspondiente en español a papiroflexia. Se trata de una técnica milenaria que se basa en construir figuras a base de plegar hojas de papel, normalmente de forma cuadrada, sin cortarlas, pegarlas ni pintarlas. Todos hemos hecho alguna  vez un barquito de papel o un avión o quizás una pajarita, pero las posibilidades son prácticamente infinitas, tanto como objetos reales puede haber o pueda imaginar quien toma en sus manos ese papel y le va dando forma.

En realidad, el arte del plegado de papel tuvo su origen en China hacia el siglo II d.C. En el siglo VI pasó a Japón, donde se le llamó origami, palabra formada por otras dos: ori (plegar) y kami (papel). Así se le llama en casi todas las lenguas, pues en la mayoría de ellas no ha sido traducido; en español la RAE lo identifica con los términos papiroflexia y cocotología, aunque éste último fue en realidad popularizado por el escritor Miguel de Unamuno y referido específicamente al plegado de pajaritas de papel.

Esquemas para origami

A mediados del siglo XX se crearon los “diagramas”, dibujos esquemáticos con símbolos que permiten entender la secuencia de pliegues que es preciso desarrollar para completar una figura. Eso permitió que el origami, que se había ido comunicando oralmente de generación en generación, pudiera extenderse rápidamente y adquirir una dimensión global.

Muestrario de papel para origamis

Muestrario de papel para origamis

En la actualidad, el origami ha avanzado muy deprisa gracias a las posibilidades aportadas por el ordenador. Los pliegues, siempre rectos, pueden ser ahora curvos, lo que permite crear figuras más complejas y aproximadas a la realidad (algo muy fácil de ver, por ejemplo, en las figuras de animales).

Papiroflexia de acción

Hay figuras inmóviles, pero hay otras “de acción”, que se pueden mover mediante inflado, tirando de alguna pieza (el caso de las ranitas que saltan) o que pueden volar.

Diferentes clases de origami

Un arte tan antigua ha generado diferentes corrientes o escuelas. Existen así los plegados modulares, en los que,  finalizado un plegado simple, se unen muchos e integran una figura compleja. El plegado húmedo consiste en humedecer ligeramente el papel antes de plegarlo, de forma que se puedan realizar pliegues en curva, que se mantienen una vez seca la figura. El “pureland origami” reduce los pliegues a su mínima expresión y sólo permite los estrictamente necesarios y directos, ya que fue creado pensando en personas con habilidades motoras reducidas. El teselado, por último, consiste en un plegado muy básico que se trenza o engarza con otros de igual forma y tamaño y forma una superficie plana completa.

Yoda (Star Wars) realizado en papiroflexia

Yoda (Star Wars) realizado en papiroflexia

¿El origami es beneficioso para los niños?

Ir plegando papel para formar una figura mejora las capacidades psicomotrices de los niños. Es muy importante adaptar los plegados a la edad del niño y se los puede iniciar en el origami a partir de los 5 años. Les desarrolla la visión espacial y la memoria y, por supuesto, los hace más hábiles en la manipulación y destreza digital (la psicomotricidad fina, como la llaman los psicólogos). Existe de hecho un programa experimental denominado neurorigami iniciado en abril de 2013 por la psicóloga española Cristina Belló ayudada por Manuel Carrasco, arquitecto y propietario de la única tienda española especializada en origami (de la que os informamos en otro artículo) y por el maestro Javier Caboblanco.

Proponen que el origami o papiroflexia se incorpore a la formación de los niños, al menos como actividad extraescolar, por sus muchos beneficios: se sirve de ambos hemisferios cerebrales, ayuda a prevenir trastornos del aprendizaje, es una herramienta muy barata de trabajo en grupo y colaborativo. Según explica Cristina Belló: “Hemos observado que contribuye a mejorar los déficits atencionales, porque ayuda a planificar la acción, a secuenciarla. Mejora en el niño la percepción de la simetría, la configuración del esquema corporal, la coordinación visomotora, la orientación espacial. En una palabra, colabora a una buena maduración del sistema nervioso”.

Esas mismas bondades de la papiroflexia se pueden aplicar al trabajo con personas mayores, aquejadas de problemas de senilidad o en las primeras fases del Alzheimer.

Si te interesa que tus hijos se acerquen a la papiroflexia, infórmate en la Asociación Española de Papiroflexia o, si eres de Madrid, apúntalos a un taller de origami en la tienda Minimum (puedes participar con ellos).

El origami y la dislexia infantil

En este vídeo, Cristina Belló explica cómo se aplica el origami en la detección y tratamiento de la dislexia infantil.

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