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Cómo y cuándo asistir a las exhibiciones aéreas en Cuatro Vientos

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

El primer domingo de cada mes y si el tiempo no lo impide, un grupo de fanáticos de la aviación se reúnen en el Aeródromo de Cuatro Vientos de Madrid para hablar de su pasión y de su profesión, actual o anterior: los aviones y las exhibiciones aéreas.

Lo mejor es que lo hacen con las puertas abiertas y que no se quedan en batallitas de los abuelos. Como si fuera el paddock de un hipódromo, la Fundación Infante de Orleans en la que se agrupan estos amigos de los aviones dispone de un buen número de aviones de todas las épocas.

Casi, casi, podrías tocar estos aviones —de hecho, alcanzarías, pero nadie lo hace—, pero su estampa veterana impone respeto. Aún más cuando, desde las 11 de la mañana, cuando se abre el recinto, por el sistema de megafonía te van explicando, de manera cronológica, la historia de cada uno de esos aparatos.

Sin parar, engarzando entretenidas anécdotas con historia, durante casi dos horas el comentarista consigue que entres en este mundo de máquinas voladoras y te pasees satisfecho entre ellas como esos comandantes de vuelo retirados a los que ves saludándose aquí y allá.

Aviones de película

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Un fan de la aviación explica todos los detalles de cada avión en la exhibición aérea en Cuatro Vientos

Nos enteramos de que este modelo de avión, un amarillo T-6 Texan que aparece en la entrada, se utilizó para filmar la última versión de la película Pearl Harbour, retocado para parecer un “zero” de los japoneses.

O que ese esbelto avión azul lo conocemos de memoria, de Memorias de África, que tuvo un accidente real por desplazarse los 40 kilos de naranjas que llegaba como carga… y que hoy hay empresas en Kenia que organizan vuelos para quien quiera emular a Robert Redford.

Tela recubriendo los fuselajes, cremalleras para acceder a su interior, cables de mando a la vista por fuera del avión, ruedas de radios, muchos de ellos son los principios de la aviación, pero se los ve en perfecto estado.

Están tan a punto que, a pesar de que la mayoría de los aviones son más veteranos que sus jubilados pilotos, podrían echar a volar. Y eso es exactamente lo que van a hacer, después de las dos horas que dura la charla de presentación de este museo volante.

Uno de los objetivos de la Fundación, además de completar una colección de aviones prominentes para la aeronáutica española, es prestarles mantenimiento para que puedan estar en vuelo el mayor tiempo posible.

Así es la exhibición aérea

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Enamorados de sus máquinas y de la seguridad —esa que les ha permitido llegar hasta aquí—, vacían el perímetro mientras uno por uno, y no sin esfuerzo, van poniendo en marcha las hélices a mano, hasta que consiguen arrancar los motores de sus veteranos artefactos.

Entre las una y las dos de la tarde, cada domingo, hay un NOTAM (Notice To Airmen (información para aviadores), ¿verdad que hemos aprendido mucho?) informando de que el aeródromo cesa su actividad ordinaria, mientras ocupan su espacio aéreo estas piezas volantes de historia.

Uno de los aviones de la República, de procedencia soviética, con 1.000 caballos de potencia y una velocidad de más de 400 km/h desconocida en la época; un avión alemán del modelo que empleo la Legión Cóndor; piezas de historia para no olvidar. La mayoría de los aviones conservan la matrícula original, algunas de otros países, junto a la española EC (ese “Echo-Charlie” de las películas, de España y Civil) y sus tres letras detrás.

Ruido mucho menor de lo que podrías esperar —aunque algún niño sí rompió a llorar—, vuelos bajos, siempre lejos del perímetro donde se agolpa el público, con maniobras en grupo o en solitario que, incluso siendo un profano, dejaban claro que sus pilotos se están divirtiendo, pero también dando lo mejor de sí.

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Avión de la exhibición aérea en Cuatro Vientos

Este día, como colofón, Nico Goulet, el piloto español con más horas de vuelo en el avión acrobático por excelencia, el Sukhoi SU-29, se encargó de demostrar con piruetas y humo (“del mismo aceite para untar en los moldes de las madalenas”, nos aclaran) el virtuosismo de máquina y piloto.

Realiza un puñado de filigranas que, nos habían contado, se planifican y se diseñan en todo el mundo con el Código Aristi desde hace más de 60 años. Te sonará si has seguido la visita, porque la firma del ya fallecido Jose Luis Aristi llama la atención sobre el fuselaje de uno de los aviones mencionados.

Consejos para disfrutar en este espectáculo aéreo

Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Pueso de reuerdos de la Exhibición aérea en Cuatro Vientos

Estamos en campo abierto, no se vuela con malas condiciones climatológicas, asi que durante tres horas nos dará el sol y/o algo de viento, conviene estar preparado (llevaos agua y poneos protector solar y una gorra).

Hay un magnífico bar-terraza, espacioso, pero no especialmente barato —a 1,50 euros una botella de agua pequeña, 2,50 una lata de bebida gaseosa—, con toldos para evitar la insolación si llega el caso. Aun así, los aviones no salen a volar si se superan los 34 grados de temperatura exterior, por seguridad.

Conviene ir pronto, no solo para no perderse las explicaciones, incluso de cómo se manejan los aviones, sino para que el aparcamiento no esté lleno. El aforo máximo de personas, por seguridad, es de 2.500, aunque la limitación real parece ser dicho aparcamiento. Se sortearon libros, alguna experiencia en simulador e incluso un dron entre los asistentes.

Fotos de nuestra experiencia aérea en Cuatro Vientos

En esta galería de fotos compartimos algunas imágenes de nuestra visita al aeródromo de Cuatro Vientos para ver la exposición y exhibicion aérea de la Fundación Infante de Orleans:

Entradas para la exhibiciones de Cuatro Vientos

Aquí tenéis los precios de las entradas para estas exhibiciones aéreas:

  • General: 10 euros
  • Niños menores de 13 años: 5 euros
  • Familia numerosa: 7 euros

Las entradas se pueden comprar allí mismo (es un donativo para la Fundación Infante de Orleans), o con reserva en internet a través de una empresa que cobrar un recargo de un 10 por ciento. Nosotros, cuando fuimos, las compramos allí directamente y no tuvimos ningún problema (y nos ahorramos el recargo, claro).

Dónde está el aeródromo de la Fundación Infante de Orleans

No es del todo fácil llegar, pero con este mapa lo encontraréis fácilmente.

Si a los chavales les ha gustado, existe también en otra zona del aeródromo un Museo de Aviación que, aunque está junto a estas instalaciones, nos obligará a dar una vuelta en coche de unos 10 minutos y unos 9 kilómetros, para llegar a otro acceso del aeródromo.

  • Jesus comentó:

    Estaría bien (y esto lo digo como comentario para todos los posts…), añadir algún enlace a la web oficial, más aún cuando cuentas que la has usado para comprar las entradas.
    No cuesta nada, y permite consultar los datos actualizados de horarios y precios.

    Por otro lado, me gusta esta web. Gracias por compartirlo.

    • Isabel Gª Casado comentó:

      Hola, Jesús. Lo hacen a través de Entradas.com, hemos incluido el enlace en el texto. Gracias por tu sugerencia ;-)))

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