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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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La Christ Church de Dublín, con niños

Vista de la Christ Church Cathedral de Dublín

Vista de la Christ Church Cathedral de Dublín

Es cierto, a los niños no les gustan las catedrales ni las iglesias (por lo general) y, aunque intentes hacérselas entender en plan adivinanza (¿este tipo de arco es gótico o románico?, ¿quién lo sabe?), logras como mucho mantener su atención, pero disfrutar, disfrutar…

Sin embargo, estamos ante una excepción, porque la Christ Church de Dublín –la segunda catedral protestante de la ciudad junto con la de Saint Patrick– está llena de historias interesantes, truculentas, terribles… Vuestros hijos –así les pasó a los nuestros– se pasarán todo el día comentando lo que allí han visto.

Un poco de historia de la Christ Church

La Christ Church Cathedral de Dublín es de origen vikingo.

La Christ Church Cathedral de Dublín es de origen vikingo.

La iglesia de Cristo (esa sería la traducción) también es conocida como la iglesia de la Santísima Trinidad y tiene su origen en el siglo XI, exactamente en el 1028, cuando el rey vikingo Sitric levantó aquí una iglesia de madera, a la que siguió, ya en el siglo XII y gracias a Laurence O’toole (arzobispo y luego santo) una primera construcción de piedra. Se eligió este lugar porque era una colina que dominaba el primer asentamiento vikingo y eso le daba una posición a la vez protectora y vigilante.

La iglesia de piedra se había construido sobre un terreno poco estable, lo que hizo que se desplomara en su mayor parte a mediados del siglo XVI. Fue reconstruida en el siglo XIX aunque quedan vestigios del primer edificio.

Qué ver con niños en la Christ Church de Dublín

La picota de la Cripta de la Christ Church de Dublín es uno de los elementos que más llama la atención de los niños

La picota de la Cripta de la Christ Church de Dublín es uno de los elementos que más llama la atención de los niños

Entrar en esta catedral no es gratis. Hay que pagar unos 6 euros por ver su interior en visita guiada y 4 euros más si quieres subir a la torre y ¡tocar las campanas! También existe un billete combinado para ver la catedral y Dublinia (el museo sobre el origen vikingo de Dublín que está unido a la Christ Church mediante un arco cubierto). Junto con la entrada a la iglesia, te dan una guía en inglés y, si prefieres en español, disponen de pequeños folletos con las explicaciones esenciales. En la web de la Christ Church tienes toda la información.

Estos son las “máximas atracciones” que puedes ver con tus hijos dentro de la iglesia:

La Cripta

Un gato y un ratón momificados son una de las curiosidades de la Christ Church de Dublín

Un gato y un ratón momificados son una de las curiosidades de la Christ Church de Dublín

Es el lugar más antiguo que queda y tiene la particularidad de ser la más grande de Irlanda. Si habéis visto la serie Los Tudor, quizás os suene, porque muchas escenas se han rodado aquí. Está llena de recovecos, lo que ha dado lugar a numerosas leyendas de gente que ha quedado atrapada y no ha vuelto a salir. Resulta extraño, pero cuenta con una cafetería en la que, si quieres, te organizan fiestas de cumpleaños o de Navidad. Está habilitada como un pequeño museo en el que se exhiben, además de los trajes de Los Tudor, una serie de objetos antiguos, algunos de ellos realmente curiosos. No os perdáis éstos:

  • La picota: no es una cereza, sino uno de esos tableros usados en la Edad Media (y aun después) para sujetar por las manos y los pies a los culpables de alguna fechoría. Se les colocaba aprisionados en este artilugio en medio de la plaza pública para que la gente viniera a escupirles, insultarles, tirarles comida podrida, vaciar sobre ellos sus orinales… (esto último a mis hijos les hizo mucha gracia, en fin…).
  • Tom y Jerry: con ese nombre algo chistoso denominan los irlandeses a un gato y a una rata momificados y expuestos en esta cripta. Todo parece indicar que la rata, perseguida por el gato, buscó refugio en uno de los tubos del órgano, donde ambos quedaron atrapados y, con el tiempo, momificados. A mediados del siglo XIX, cuando el órgano fue restaurado, aparecieron las dos momias, que fueron expuestas como una curiosidad (y allí siguen).

La Iglesia

Detalle del interior de la Christ Church Cathedral de Dublín

Detalle del interior de la Christ Church Cathedral de Dublín

  • El corazón de St Laurence O’toole: a la muerte del clérigo, su corazón fue momificado y metido en un relicario que ha estado expuesto en una de las capillas de la iglesia hasta 2012, fecha en que fue robado sin que haya sido recuperado desde entonces.
  • El sarcófago de Strongbow y su hijo: a finales del siglo XII, el líder de la invasión normanda en Irlanda, Strongbow, ayudó a la finalización de la Christ Church, razón por la cual hoy está enterrado en la catedral, en un tosco sarcófago de piedra con su efigie. A su lado se encuentra un sarcófago más pequeño, en el que dicen que descansa su hijo, atravesado por la espada de su padre por haberse comportado de manera cobarde en una batalla.
Detalle del suelo de la capilla San Laúd

Detalle del suelo de la capilla San Laúd

  • Los motivos decorativos del suelo: es curioso observar cómo se repite en la decoración del suelo y en las de las sillas que hay por la iglesia la imagen de un peregrino que hace inmediatamente pensar en el Camino de Santiago. Ya estaban en el único lugar de esta iglesia donde se conserva el suelo original: en la capilla de San Laúd, en la que se pueden ver los 63 motivos diferentes de figuras decorativas que tenían las losas de la iglesia medieval y que más tarde, cuando se reconstruyó la catedral, se retomaron para toda la iglesia.

La Torre

A la torre se puede subir con la entrada y, por un precio de 4 euros extra, se pueden tocar las campanas. Ya con la entrada normal se puede caminar por lo alto y ver desde esa altura las techumbres de la Christ Church y los edificios que tiene al lado.

En el campanario de la Christ Church, antes de poder tocar las campanas, se recibe una charla

En el campanario de la Christ Church, antes de poder tocar las campanas, se recibe una charla

  • Tocar las campanas: cuando compras la entrada, puedes comprobar a qué hora es la sesión de toque de campanas y, si os seduce la idea y pagáis 4 euros por barba, os darán un pase que, al subir a la torre, os permitirá acceder a la sala donde está el campanero (un hombre mayor que sabe todo de todo sobre las 19 campanas de la Christ Church) y un joven delgadito que oficia de ayudante. Nosotros nos apuntamos para ver cómo era la cosa, pero os avisamos que no es para niños pequeños, en todo caso para adolescentes. Tocar las campanas no es moco de pavo. Para comenzar la “actividad”, el señor mayor reúne a su alrededor a todos los viajeros que nos hemos interesado por ella y cuenta, en inglés y con pelos y señales, la vida y misterios de las campanas. Intenta ser ameno y suelta chascarrillos y chistes muy irlandeses –sólo los turistas americanos los entendían en la sesión en la que estuvimos nosotros–, pero al final se hace un poco pesado. Está claro que las campanas son un mundo y que con 19 puedes componer todo tipo de melodías (ahora incluso se pueden programar esas melodías gracias a las nuevas tecnologías), pero además la Christ Church cuenta con un amplio equipo de profesionales que son capaces de obtener los mejores sonidos a las campanas (de hecho, en las paredes hay fotos en las que aparecen recogiendo premios diversos).

Tocar las campanas de la Christ Church de Dublín

Tocar una campana de la Christ Church no es nada fácil...

Tocar una campana de la Christ Church no es nada fácil…

Tras la parte teórica, viene la práctica. Hay tres sogas forradas con un peluche suave (para que no te quemes la piel tirando) que activan sendas campanas y todos los que allí estamos (algunos no, porque se rajan a última hora) vamos pasando en grupos de tres para probar suerte en esta actividad campanera. El chico joven es el que hace de profesor, nos coloca, uno a uno y, también uno a uno, va poniéndonos a tocar, siempre haciéndolo él primero para que nos enteremos de cómo hay que hacer. Es muy delgado y no se le nota ningún sobreesfuerzo, así que todo parece indicar que tocar las campanas es más bien fácil y cuestión de maña más que de fuerza (no sé por qué, pero me vino a la cabeza el ordeño de una vaca). Todo falso: cuando me tocó a mí, me pareció que tenía que tirar de un planeta y que aquello no sólo pesaba y era duro de tirar hacia abajo, sino que además me arrastraba en la subida despegando mis pies del suelo. Era la única española (los niños no quisieron y mi marido se dedicó a filmar el vídeo), así que hice de tripas corazón para no dejar mal al país. Fueron como dos minutos que me parecieron dos siglos y, cuando por fin el chico se acercó para ayudarme a parar y dejar paso a otros tres campaneros espontáneos, creí que el brazo derecho tenía los músculos rotos por dentro. No os riáis, estuve una semana casi sin moverlo y con cierta hinchazón a la altura del bíceps. Se ve que para ser campanera hay que entrenar y estar en forma

Vídeo: las campanas de la Christ Church de Dublín

Fotos de la Christ Church de Dublín

Escrito por Isabel Gª Casado

Isabel Gª Casado

Categoría: Irlanda

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