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Lo mejor de Les Arènes, el anfiteatro romano de Nîmes

Anfiteatro Romano de Nîmes

Anfiteatro Romano de Nîmes

Entre todas las cosas que hay que ver en Nîmes, lo más importante es el anfiteatro romano, conocido como Las Arenas de Nîmes (en francés, Les Arènes de Nîmes), ya que hoy en día es usado como plaza de toros y es así como se las llama en Francia: “les arènes”.

Cuando llegas a Nîmes, la presencia de Les Arènes está por todas las calles, en las que se anuncian los eventos que correspondan según la época del año: conciertos, corridas de toros… Este anfiteatro sigue siendo el centro del ocio de los habitantes de esta ciudad del sur de Francia, capital del departamento del Gard (el equivalente a una provincia en España), en la región de Occitania.

Les Arènes de Nîmes, por fuera y por dentro

Anfiteatro Romano de Nîmes

Arcos del Anfiteatro Romano de Nîmes

La mole de este gran anfiteatro destaca con sus piedras grises y sus medidas imponentes: 133 metros de largo por 101 metros de ancho con una pista central de 68 por 38 metros, cubierta de arena para enjugar la sangre de las peleas.

Su fachada exterior, de 21 m de alto, cuenta con dos pisos de 60 arcos cada uno. Arriba, en la cornisa, unas piezas de piedra horadada sujetan mástiles de madera desde los que, cuando hace sol, se despliega una cubierta de tela, el velum. Si recordáis, en la película Gladiator se muestra perfectamente este sistema para proporcionar sombra a los espectadores. Esa tela era perfumada para contrarrestar el olor nauseabundo de la sangre corrompiéndose al sol. Tras cada pelea, la arena es removida para evitar ese efecto, pero hay tanta sangre que no se da abasto.

Anfiteatro Romano de Nîmes

Vista general del Anfiteatro Romano de Nîmes

Entre estos muros cabían 24.000 espectadores, que ocupan las gradas según su situación en la escala social. Las gradas más cercanas a la pista eran para los políticos y hombres insignes de la ciudad, a veces también para sus invitados, a los que honraban de ese modo. En ocasiones, se grababa su nombre en la grada, para que nadie pudiera quitarles el sitio.

Las siguientes gradas –en total había 34, repartidas en 4 zonas– eran para los ciudadanos libres y, arriba del todo, para los libertos y finalmente para los esclavos, que tenían derecho a asistir, aunque presenciaban el espectáculo desde el punto más alejado de la pista.

Desde las gradas se salía a los pasillos interiores a través de los vomitorios, diseñados de manera que el anfiteatro pudiera vaciarse rápidamente y sin problemas ni roces entre unos espectadores que salían enardecidos.

Los míticos gladiadores

Anfiteatro Romano de Nîmes

Galería del Anfiteatro Romano de Nîmes

Tras el recorrido por las gradas, en los pasillos interiores varios paneles explican quiénes eran los gladiadores, cómo se entrenaban, los diferentes tipos que había según la protección que llevasen y las armas que podían utilizar y cómo se desarrollaban las peleas.

Este anfiteatro, el mejor conservado de todo el mundo romano, fue el escenario de grandes. jornadas festivas para el pueblo de la colonia Nemausus (así se llamaba Nîmes en el siglo I d.C.) en las que fieras y hombres se enfrentaban como primer acto antes de pasar a un intermedio, en el que se ajusticiaba a delincuentes comunes (una parte “aburrida” del espectáculo que el público aprovechaba para ir a comprar comida o visitar las letrinas), y por fin al plato fuerte: las luchas de gladiadores.

Un mito que hay que olvidar: tras la lucha, la autoridad que presidía el espectáculo no levantaba o bajaba el dedo pulgar para que se matara o perdonara al culpable, como estamos acostumbrados a ver en las películas, no. Para castigarlo con la muerte, mostraba la palma de la mano extendida con el pulgar señalando hacia fuera; para perdonarlo, cerraba el puño con el pulgar entre los dedos.

Lo cierto es que lo más frecuente es que no se ordenara la muerte del vencido, ya que, en ese caso, había que pagar por él a su dueño (el status de los gladiadores era el de esclavos), y un gladiador no era nada barato…

Anfiteatro Romano de Nîmes

El Anfiteatro Romano de Nîmes acoge hoy espectáculos taurinos

Los espectáculos de hoy no son tan crueles (aunque los toros están en pleno debate social), pero el anfiteatro romano de Nîmes sigue cumpliendo una misión similar. Su belleza se ha conservado a través de los siglos gracias a que, cuando la civilización urbana decayó y los juegos dejaron de celebrarse, este anfiteatro siguió utilizándose: sus muros fueron la fortaleza en la que los invasores bárbaros se asentaron. Más tarde sirvió como cuartel de caballería y, por fin, a mediados del siglo XIX, volvió a alojar espectáculos, esta vez taurinos.

Horarios y precios de las entradas

Anfiteatro Romano de Nîmes

Acceso al Anfiteatro Romano de Nîmes

Para visitar el anfiteatro de Nîmes, puedes comprar una entrada sólo para este monumento o adquirir la combinada que te permite visitar también la Maison Carrée y la Torre Magna. Según el tipo de entrada que elijas, los precios varían. Además, aplican reducciones a familias y a estudiantes (si tienes cualquier otra circunstancia, preguntad en la taquilla aunque no lo veáis indicado (por ejemplo, para periodistas es gratis).

Con la entrada os dan gratuitamente una audioguía en español; aprovechadla porque todo está muy bien explicado, con textos teatralizados que transmiten muy bien el ambiente en las gradas durante los juegos.

Les Arènes están abiertas todos los días (salvo cuando hay ferias taurinas o espectáculos de otro tipo, puedes consultarlo en este enlace:

  • Enero, febrero, noviembre y diciembre: 9:30 a 17:00 h
  • Marzo y octubre: 9:00 a 18:00 h
  • Abril, mayo y septiembre : 9:00 a 18:30 h
  • Junio : 9:00 a 19:00 h
  • Julio y agosto: 9:00 a 20:00 h

Fotos del anfiteatro romano de Nîmes

Dónde está el anfiteatro de Nîmes

El anfiteatro es el gran monumento de Nîmes, no tiene pérdida. Lo rodea una gran acera en la que se levanta la estatua de Nimeño II, una figura local del toreo adorada por los aficionados de Nîmes. Sus puertas de acceso están bien indicadas y cuenta con una tienda por la que se sale al finalizar la visita y a la que se puede acceder también desde fuera.

Categoría: Francia, Historia, Museos
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