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Planes con niños: qué hacer y dónde ir en familia

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Saltar a la comba

Saltar a la comba en grupo: un deporte divertido

Saltar a la comba en grupo: un deporte divertido

Antes, saltar a la comba era sólo cosa de chicas, era un juego femenino, así lo recordamos todos los que hoy somos padres. Como mucho, uno tiene la imagen de los boxeadores entrenándose saltando a la cuerda, pero sin canciones ni nada…

Vídeo: aprendiendo a saltar a la comba…

Hace un año, los Reyes Magos trajeron al más pequeño de nuestros hijos un saltador, muy parecido a los que yo había tenido de pequeña, con el mango de madera y dos pequeñas arandelas metálicas. El chaval lo aceptó de buen grado y jugueteó con él unos días, pero luego lo abandonó y ahí se ha quedado, en el fondo del baúl de los juguetes… hasta el otro día.

Saltar a la comba de forma individual: todo un reto para los niños

Saltar a la comba de forma individual: todo un reto para los niños

Llego del trabajo y… me los encuentro a los tres intentando saltar (como si saltar fuera una gran hazaña) con el saltador, al que ya le faltaba un mango, por lo que ese extremo estaba todo deshilachado. No lo conseguían del todo, sólo el mayor saltaba bien, pero la longitud de la cuerda era demasiado pequeña para él. Cogí el saltador y me puse a recordar viejos tiempos con soltura y agilidad: salta que te salta, mientras mis hijos me miraban con auténtica admiración, jeje.

De ahí surgió una conversación (“hala, mamá, ¿por qué saltas tan bien?”) y una demostración de cómo jugaba ya con mis amigas, en la calle, cuando era como ellos. Les enseñé a saltar conmigo el “Te invito, a qué, a café, a qué hora, a las tres…” etc. etc. y eso fue ya el summum del éxito. Les conté que saltábamos a la comba en grupo, dando a la barca o con la onda completa o, lo más difícil, los “dubles”, todo ello acompañando mis explicaciones de las canciones que se cantaban en cada caso.

En fin, el éxito fue tal –y el saltador demostró ser tan insuficiente– que los llevé a comprar una cuerda como es debido a una de las tiendas tradicionales de Madrid, para así unir las dos cosas: el juego de la comba y la visita a una tienda de esas que gusta recordar.

Una cordelería tradicional en Madrid

Dónde comprar una comba para saltar: en una cordelería

Dónde comprar una comba para saltar: en una cordelería

Me los llevé a la Calle Toledo 18, a la cordelería Casa Hernanz, un establecimiento sito junto a la Plaza Mayor, en el que aquel día había una cola tremenda, porque, en cuanto asoma un poco el buen tiempo, mucha gente va allí a comprar alpargatas. Tienen también cestas y, desde luego, cuerdas. Aguardamos el tiempo necesario (casi media hora) y, eso sí, en cuanto le contamos al dependiente lo que queríamos, nos sacó la cuerda apropiada, con el grosor apropiado, nos dio la longitud correcta (5 metros) para que pudieran jugar en grupo y luego añadió dos metros más para que puedan saltar de forma individual. Pagamos un precio no muy alto (7,60 euros) y nos fuimos tan contentos.

Ahora, los chicos juegan a saltar, se entrenan con la cuerda y, cuando salimos al parque, nos animamos a saltar todos. Y hay que decir que muchos padres que pasan ponen cara de quererse sumar a la fiesta…

Fotos: saltar a la comba y dónde comprar cuerda

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